En el remo, los programas suplementarios de entrenamiento de la fuerza son aun defendidos por la mayoría de los entrenadores. A principios de los 70’ era común emplear un programa de entrenamiento de la fuerza de alta intensidad y bajas repeticiones durante el período de pretemporada, seguido por una transición gradual hacia un entrenamiento de baja intensidad y de muchas repeticiones cerca de la temporada competitiva. Pero durante la década pasada se cambió el entrenamiento por un trabajo de resistencia con un gran volumen para músculos locales durante la pretemporada, utilizando mas ejercicios que estimularan la acción de remar a medida que se acercaba el período de competencia. Bell, Patersen, Quinney y Wnger (1993) estudiaron a 18 remeros universitarios que realizaron tres programas diferentes de entrenamiento de la fuerza durante su entrenamiento de invierno. Además de su entrenamiento normal de remo, uno de los grupos realizo un entrenamiento de 18-22 repeticiones de alta velocidad y baja carga, mientras que otro grupo realizó un entrenamiento de baja velocidad y alta intensidad (6-8 reps). Todos ejercicios eran específicos del remo y se realizaron con un equipamiento hidráulico de resistencia variable, cuatro veces por semana durante cinco semanas. El tercer grupo no realizo entrenamiento de la fuerza. Luego del entrenamiento, el grupo que realizo el entrenamiento de alta velocidad y baja intensidad rindió mejor en movimientos de alta velocidad, mientras que el grupo que entrenó con alta intensidad y baja velocidad rindió mejor en acciones de baja velocidad. Pero cuando se los evalúo en un remo ergómetro, no hubo diferencias entre ninguno de los grupos en el pico de potencia o en los niveles pico de lactato. La conclusión: los efectos del entrenamiento fueron específicos del modo de entrenamiento de la fuerza y no hubo transferencia a las acciones mas complejas del remo. Los programas de entrenamiento de la fuerza pueden en realidad restringir los beneficios, que pueden alcanzarse mediante el entrenamiento específico del deporte debido al incremento en los niveles de fatiga.
En el remo, los programas suplementarios de entrenamiento de la fuerza son aun defendidos por la mayoría de los entrenadores. A principios de los 70’ era común emplear un programa de entrenamiento de la fuerza de alta intensidad y bajas repeticiones durante el período de pretemporada, seguido por una transición gradual hacia un entrenamiento de baja intensidad y de muchas repeticiones cerca de la temporada competitiva. Pero durante la década pasada se cambió el entrenamiento por un trabajo de resistencia con un gran volumen para músculos locales durante la pretemporada, utilizando mas ejercicios que estimularan la acción de remar a medida que se acercaba el período de competencia. Bell, Patersen, Quinney y Wnger (1993) estudiaron a 18 remeros universitarios que realizaron tres programas diferentes de entrenamiento de la fuerza durante su entrenamiento de invierno. Además de su entrenamiento normal de remo, uno de los grupos realizo un entrenamiento de 18-22 repeticiones de alta velocidad y baja carga, mientras que otro grupo realizó un entrenamiento de baja velocidad y alta intensidad (6-8 reps). Todos ejercicios eran específicos del remo y se realizaron con un equipamiento hidráulico de resistencia variable, cuatro veces por semana durante cinco semanas. El tercer grupo no realizo entrenamiento de la fuerza. Luego del entrenamiento, el grupo que realizo el entrenamiento de alta velocidad y baja intensidad rindió mejor en movimientos de alta velocidad, mientras que el grupo que entrenó con alta intensidad y baja velocidad rindió mejor en acciones de baja velocidad. Pero cuando se los evalúo en un remo ergómetro, no hubo diferencias entre ninguno de los grupos en el pico de potencia o en los niveles pico de lactato. La conclusión: los efectos del entrenamiento fueron específicos del modo de entrenamiento de la fuerza y no hubo transferencia a las acciones mas complejas del remo. Los programas de entrenamiento de la fuerza pueden en realidad restringir los beneficios, que pueden alcanzarse mediante el entrenamiento específico del deporte debido al incremento en los niveles de fatiga.
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