Las personas que trabajan con niños deportistas generalmente tienen buenas intenciones pero están mal informados. Las prácticas de los entrenadores con frecuencia se basan en modelos para adultos, en precedentes históricos y en información anecdótica.
Los entrenadores y dirigentes deportivos que trabajan con niños deben tener un conocimiento básico del crecimiento y desarrollo, de la pedagogía y de las ciencias del ejercicio. Además, deben aplicar esta información al deporte infantil.
– Cuando se enseñan destrezas deportivas, no realizar un sinfín de repeticiones de la misma tarea.
– Enseñar las destrezas motoras en forma distribuida, interespaciando períodos frecuentes de recuperación con períodos de trabajo.
– Utilizar prácticas aleatorias, mezclando actividades de forma que no se repita una sola actividad en forma excesiva.
– Utilizar frecuentemente juegos deportivos para variar los entrenamientos y aumentar la motivación.
– Hacer que los entrenamientos sean interesantes y adecuados para cada edad.
– Incrementar gradualmente la carga de entrenamiento.
– Monitorear los signos de fatiga, dolor y apatía.
– Reducir la carga cuando se cambia de superficie.
– Periodizar el entrenamiento semanal y por temporadas.
– Planificar 1-2 días de total descanso en cada semana.
– Programar vacaciones cada 2-3 meses con cambios de actividad.
– Estimular a los niños a que participen en varios deportes.

Muy buena esta cuarta parte.
De todas formas, creo que también puede ser en parte un error mantener a los niños-adolescentes siempre entre algodones teniéndolos entrenando prácticamente siempre, casi sin competir y, en las pocas competiciones a las que se les deja ir, llevarlos con la mentalidad de "ganar da igual, lo importante es participar y pasártelo bien".
Sí y no.
– Pasárselo bien: ¡Por supuesto! Es vital para el niño y para el mayor.
– Lo importante es participar: Ídem, básico.
– Ganar da igual o no importa: ¡Falso! No en el sentido de "ganar la prueba" pero sí es básico ir con esa mentalidad competitiva y ganadora en el sentido de superarnos, marcarnos retos, … en definitiva, ponernos nosotros mismos ese examen o vara con la que medirnos que nos permita esforzarnos un puntito más que la vez anterior. O, por qué no, fallar en el intento y aprender del error para que no pase más adelante.
Creo que es bueno competir porque es más fácil que el niño vea eso como una recompensa, que vea la posibilidad de quedar en tal o cual puesto porque, si lo tenemos sólo en plan rata de laboratorio, seguramente se acabe cansando.
Por supuesto, aquí es vital la figura del entrenador / formador / ¡padres! para que no le dé la vuelta al asunto y la competición y el trofeo se conviertan en el único objetivo porque podría llegar a frustrarse si no gana o no mejora.
Además, como "efecto colateral", como en las competiciones sueles darlo todo, así es el propio niño el que irá percibiendo cómo se siente el organismo cuando está "petado" y nos será más fácil convencerle de que también es necesaria la fase de descanso (si lo llevamos siempre al 60-70%, ¿cómo le convencendemos de que petado no se puede seguir entrenando?).
De todas formas, como casi siempre: esta es una ciencia inexacta y cada uno somos un mundo así que el primer axioma casi debería ser el de "particularización / individualización" de todas estas teorías.
Lo dicho, me ha gustado esta parte.
Todo depende siempre e algo como tu bien dices, por ejemplo los niños cadetes de ciclismmo ya tienen carreras de 80-90 km casi todos los fines de semana así que en ese caso hay que gestionar muy bien las carreras
Muchas gracias por tus puntializaciones
Todo depende siempre e algo como tu bien dices, por ejemplo los niños cadetes de ciclismmo ya tienen carreras de 80-90 km casi todos los fines de semana así que en ese caso hay que gestionar muy bien las carreras
Muchas gracias por tus puntializaciones
Muy bien, pero creo que deberias citar las fuentes.
Lesiones por Sobreuso en Atletas Jóvenes: Causa y Prevención
James H. Johnson.
Exercise and Sport Studies, Smith College, Northampton, Massachusetts.